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Texto y fotografía:  Iñigo Gómez de Segura

Todo comenzó hace 110 millones de años, en el mar …. Las olas baten el arrecife de rudistas, unos moluscos bivalvos que se pegan unos a otros formando una barrera en un mar lleno de vida…. Unos kilómetros más al sur se abre una costa con enormes deltas donde los dinosaurios dominan el medio terrestre….

Pasan los años, muuuuuuchos años y la costa se va acercando , el arrecife de rudistas queda cubierto por materiales terrígenos (materiales provenientes de tierra firme y que son arrastrados al mar por ríos) en un estuario, y así esa enorme cantidad de cadáveres de rudistas quedan en la oscuridad enterrados bajo metros de sedimentos y comienza su lento proceso de fosilización….. pasan millones de años, y el mar se hace mucho más profundo y las esponjas, los erizos, grandes moluscos… se adueñan de sus aguas y con sus cadáveres añaden nuevas capas que se siguen acumulando sobre el arrecife de rudistas que cada vez se encuentra más lejos de la superficie. Hace 65 millones de años, ocurre algo terrible, un enorme meteorito impacta contra la tierra, a muchos kilómetros de allí, pero los efectos son globales y muchos de los habitantes de ese mar no pueden superar los cambios y desaparecen junto con los dinosaurios que se convierten también en víctimas de los dramáticos cambios. Entre el enorme listado de formas de vida extinguidas se encuentran los rudistas que ya no volverán a crear arrecifes nunca más.

Siguen pasando millones de años y las formas de vida supervivientes evolucionan en el mar que sigue cubriendo la zona. Pero hace 45 millones de años, un fenómeno tectónico importantísimo lo va a cambiar todo. La placa africana se mueve hacia la eurosiberiana y en medio se encuentra la placa ibérica que se empotra contra la eurosiberiana y comienza un fenómeno de elevación que dura todavía hoy. Así, hace 40 millones de años los fondos marinos salen a superficie para no volver a sumergirse, y siguen elevándose, comprimiéndose, doblándose y fracturándose ante las fuerzas generadas por el avance de la placa africana. Y se forma una gran montaña de 3000 metros de altura sobre la que actúan las fuerzas erosivas que la irán modelando, deshaciendo aquellas zonas más blandas y fracturando las más duras que quedaran al descubierto.

De esta forma, esos titánicos movimientos y erosiones hacen aparecer de nuevo en superficie al arrecife de rudistas que lleva millones de años dormido bajo tierra, y el bloque de piedra caliza en la que se ha transformado ese arrecife se pone en contacto con el exterior y vuelve a encontrase con el agua en forma esta vez de lluvia, ríos o nieve. La particular “composición conchera” de la caliza hace que esté conformada principalmente por carbonato cálcico (molécula que constituye las conchas de los bivalvos) y esta característica es la que hace de la caliza la piedra ideal para la generación de cuevas. ¿Por qué? Por un proceso químico que explicaré brevemente: El agua de lluvia se impregna de CO2 y se forma el ácido carbónico. Este agua de lluvia con ácido carbónico entra en contacto con la roca caliza y se produce una reacción química (el carbonato cálcico de la caliza pasa a bicarbonato de calcio mucho más soluble en agua) que hace que la roca caliza se disuelva en el agua. Este proceso se realiza lentamente y en diferente magnitud en función de varios factores (clima, precipitaciones, composición del suelo y de la caliza, etc.), pero poco a poco el agua va disolviendo la roca y abriéndose camino hacia abajo empujada por la fuerza de la gravedad. De esta manera, se van creando grietas, simas, y conductos por donde discurre el agua; conductos que al hacerse más y más grandes pueden derrumbarse y generar cavidades aún mayores por donde el agua sigue discurriendo y sigue disolviendo y trabajando la piedra poco a poco.

Así, gracias a este milagro de la química natural, hace 2,5 millones de años el agua empieza a horadar nuestro arrecife de rudistas, y las grietas iniciales dan paso a conductos más grandes y éstos conforman un auténtico cauce subterráneo por el que discurre un río con fuerza dentro de la caliza y así nace la cavidad, su primer nivel al menos. Y pasan los años, miles de años y el agua sigue con su lento pero incansable trabajo de disolución y erosión, y como nuestro arrecife de rudistas tiene muchos metros de profundidad (miles de generaciones de bivalvos lo habían conformado), el agua cada vez profundiza más y la cavidad aumenta en tamaño y potencia; nuevos niveles inferiores van creándose y en muchas zonas los superiores se derrumban dejando solo pequeñas terrazas de suelo sobre el cañón subterráneo que continúa creciendo verticalmente. Y en esos miles de años, el clima sobre la montaña pasa por muchos ciclos climáticos distintos, y a periodos más secos siguen periodo más húmedos, periodos que crean enormes avenidas que arrastran materiales (piedras, cantos rodados, tierra, arcillas, etc.) en cantidades enormes y que en alguna ocasión incluso llegan a colmatar por completo la cavidad, que se llena de esos materiales arrastrados. Pero más adelante nuevas avenidas vuelven a vaciar las galerías colmatadas y la cavidad sigue creciendo. Y pasan miles de años, y sobre la cavidad se alternan, los bosques, los pastos y los hielos, ya que hasta cuatro glaciaciones cubren la montaña con sus hielos perpetuos. Hace 10.000 años los hielos de la última glaciación se deshacen y las especies arbóreas como el haya, que han sobrevivido al abrigo de los fondos de los valles más resguardados colonizan la montaña y los bosques de hayas cubren las partes del arrecife expuestas a la superficie, otorgándole un aspecto similar al actual.

Y el agua de lluvia sigue cayendo en la montaña, atravesando los mantos de hojas de los bosques y el humus que cubre la roca caliza, y al llegar a ésta, cargada ya de ácido carbónico se introduce por las grietas y disuelve un poco de carbonato de calcio y lo transporta por las pequeñas fisuras y poros que encuentra en su viaje subterráneo empujado por la fuerza descendente de la gravedad…y de repente… una de esas gotas, con su carga de bicarbonato cálcico, atraviesa la pared a través de un poro y descubre una gran sala llena de aire, el nivel superior de la cavidad excavada en el arrecife, y otro de los milagros asociados la química de la caliza se produce: en el momento en que la gota llega cargada de bicarbonato a la cavidad a través de la roca, se produce un cambio de presión y la solución de la gota trata de restablecer el equilibrio, y para ello libera una cantidad de CO2, precipitando a su vez el carbonato de calcio. Así, se forma una delgada película de carbonato de calcio en toda la periferia de la gota, el resto de la gota cae y es sustituida por otra, reproduciéndose el mismo fenómeno.

Y, tan sencilla y a la vez tan difícilmente, aquella primera gota deja, hace más de dos mil años, una pequeña capa de calcita (carbonato cálcico) sobre el techo de la cavidad. Afortunadamente, el río había horadado mucho en profundidad para entonces y los niveles superiores hace tiempo que eran “fosiles”, es decir ya no corrían corrientes o ríos subterráneos por ellos, ríos que destrozarían la nueva creación. Y poco a poco, gota a gota, año a año, aquella precipitación va creciendo y aparece una estalactita en forma de macarrón que va creciendo en longitud ya que las gotas siguen corriendo por el tubo central hueco que va dejando; y a la vez va creciendo en anchura ya que el agua también corre por fuera aumentando el grosor del material precipitado. Y pasados muuuchos años, algún cambio, una pequeña partícula o impureza de las que transportan las gotas en su deambular, una novedosa y ligera corriente de aire o extraños secretos de la cristalización de la calcita que todavía hoy sumergen en complejos debates y controversias a los científicos, provoca que la cristalización en una zona de la estalactita decida retar a la gravedad y desoyendo la poderosa llamada de la verticalidad, genera el comienzo de nuevas ramificaciones laterales que incluso se atreven a tomar un camino ascendente. Y allí, en ese instante nacen las excéntricas que podéis observar, preciosas, frágiles, misteriosas, un capricho fantástico que sigue su camino por mucho mucho tiempo y muchos muchos años hasta que….

…hasta que un servidor, que paseaba por aquel arrecife de rudistas de hace 110 millones de años, por las terrazas superiores y fósiles que aquel río poderoso comenzó a horadar hace ya más de dos millones de años las ve… ese espectáculo, esa escultura compleja fabricada con la savia de aquellos rudistas extintos, reciclaje maravilloso del polvo de estrellas que me mira por un instante, un momento insignificante dentro de su extensa vida, me cautiva, y nace en mi la necesidad de arrebatar un atisbo de esa belleza en forma de fotografía, para que su ejemplo, su simpleza, su complejidad ilumine los caminos de rápido cemento que conforman nuestro día a día, y que en algún lejano futuro no serán más que el susurro de un recuerdo que suspire por ser llevado a la superficie por el choque de alguna placa poderosa…

Excéntrica Barroenlamochila

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