Etiquetas

,

Texto y fotografías: Mikel Urquiola

En un post anterior, hablábamos de los arcos naturales Hoy, en cambio, vamos a recorrer algunos ojos que la naturaleza nos ha regalado en Álava y desde donde podemos otear el horizonte con una mirada diferente. Mientras en los arcos la naturaleza inventa formas caprichosas que trasgreden la ley de la gravedad, con los ojos nos abre una ventana singular a precipicios y paredes verticales. Son estos caprichos geológicos, fruto de casualidades naturales, los que nos motivan a recorrer estos parajes, para deleitarnos con las sensaciones que generan. Porque no siempre hay que subir a lo más alto.

Salida sur del ojo de Koloska

Salida sur del ojo de Koloska

La incertidumbre antecede a la llegada a un ojo natural ya que, a buen seguro, al asomarnos al mismo nos llevaremos más de una sorpresa. En algunas ocasiones, podemos intuir lo que nos deparará el otro lado y, en cualquier caso, supone una nueva perspectiva, un matiz diferente.

En Álava existe un abanico interesante de ojos naturales que abren la mirada al vacío, de diferente porte, accesos y vistas, que merecen ser citados, sin ánimo de ser exhaustivos:

–          Legunbe: junto a la cima de este monte, que delimita Navarra y Álava, se abre un ojo en forma vertical, desde donde espiar a la Sakana navarra, a la sierra de Altzania y al parque natural de Aizkorri – Aratz.

Mirada hacia la sakana navarra

Mirada hacia la sakana navarra

–          Similares a su composición al anterior, también podemos encontrar ojos junto a cimas de montes en el Ungino, en Sierra Salvada, en el Soila, en Izki, en Peña Karria y finalmente,  el bujero orao, en la Sierra de Arkamo, enclavado también cerca de una cima, la del monte Kruzeta (pero que es un monte diferente al conocido puerto Kruzeta, entre Villareal y Aramaiona).

–          Gobaederra: es una cueva localizada en el portillo de Techa, cerca de Subijana Morillas, y que da acceso, no sin dificultad, a otra ventana natural colgada del vacío.

Portillo de Techa

Portillo de Techa

–          Hayal de curtiveranos: en Sierra Salvada, desde el portillo de Aro podemos penetrar por la boca de una cueva situada en la provincia de Burgos, para recorrer una única galería y asomarnos al precipicio, ya en Álava.

Sin embargo, para mí hay una ventana natural en Álava que, aunque de reducidas dimensiones, presenta un encanto especial. Se trata de la ventana de Koloska, en la Sierra de Altzaina.

Entrada sur al ojo de Koloska

Entrada sur al ojo de Koloska

Su acceso desde la hoya de la Lece resulta seductor y divertido; en primer lugar, se atraviesa el pasa – manos de la ruta al Olano y, después, una vez abandonada esta senda, se asciende vertiginosamente hacia la brecha de Koloska en una bonita y breve trepada hasta el ojo natural. Éste se abre tras un pasadizo de unos 10 metros, que atraviesa caprichosamente la roca. El paisaje a uno y otro lado abruma y hace sentirse extraño a quien se protege aquí del viento habitual de esta zona. Es un lugar para escuchar y observar en silencio, para colorear de barro la mochila y, en definitiva, para sentir la naturaleza.

Asomándonos al precipicio norte del ojo de Koloska

Asomándonos al precipicio norte del ojo de Koloska

Subida vertiginosa desde la hoya de la Lece al ojo de Koloska

Subida vertiginosa desde la hoya de la Lece al ojo de Koloska

Anuncios