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Texto y fotografías: Mikel Urquiola

Vivir en una zona de calizas, como en Euskadi, supone convivir con múltiples fenómenos geológicos que nos ayudan a imaginarnos cómo se han ido formando los picos, valles o cuevas que recorremos cada vez que podemos. Hoy vamos a centrarnos en los poljés. Pero, ¿qué es un polje? Pues recurriendo a términos geológicos, es una depresión kárstica a modo de valle alargado y cerrado, de gran tamaño y contornos irregulares. El fondo es generalmente plano y está cubierto por aluviones y sedimentos provenientes de la erosión de las laderas. Es por ello que se asemeja más a un valle glaciar, en forma de U, que a un valle excavado por un río, en forma de V. Sin embargo, el fondo de los poljés está casi siempre cruzado por ríos que usualmente desaparecen a través de uno o varios sumideros. Los bordes son empinados y mientras en algunas ocasiones aflora la roca caliza, en otras nos encontramos con zonas de lapiaz y habitualmente alguna cueva.

Polje de Degurixa

Polje de Degurixa

Al margen de ser testigos de la evolución geológica, los poljes constituyen un escenario  magnífico para jugar en ellos, en plan familiar, para correr un rato por sus prados o simplemente, para detenerse a almorzar durante un día de monte. En nuestro entorno, algunos de los escenarios más bucólicos de la naturaleza son precisamente poljes. No en vano, las campas de Urbia y Oltza (cuyas aguas resurgen posterioremente en el nacedero del río Irauntza, en Araia), al amparo del Aizkorri, las de Degurixa, agazapadas bajo el Andarto, o las cercanas de Alabita, son ejemplos de poljés extraordinarios.

Poljés de Urbia y Oltza

Poljés de Urbia y Oltza

Otro polje interesante es el que marca la división entre Urbasa y la sierra de Andia, el de Zalbide, testigo mudo de asentamientos prehistóricos y trasiego de romanos.

Polje de Zalbide

Polje de Zalbide, en Navarra

Y finalmente, el de Itxingote me parece fascinante, a los pies del Altipitatx, en Itxina. Porque en éste, además de generarse un valle precioso, está salpicado de dolinas y uvalas (es decir, la unión de varias dolinas individuales), que le confieren un aire misterioso.

Itxingote

Itxingote

Y, por cierto, no confundir los poljés con los kopjes, denominación que se refiere a las colinas que brotan en las grandes llanuras africanas y desde donde a las leonas les gusta atisbar el horizonte y a sus presas.

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